Vive tu vida a medida que transitas por ella

reflexiones2

reflexiones2

El filósofo chino Lao Tzu decía: “Si estás deprimido estás viviendo en el pasado, si estás ansioso estás viviendo en el futuro, si estás en paz estás viviendo en el presente”.
Es muy probable que sólo una de cada mil personas, conozca el secreto de vivir en realidad en el presente. La mayoría de nosotros pasamos 59 minutos de cada hora viviendo en el pasado, añorando alegrías perdidas, avergonzándonos por algo que hemos hecho mal (ambas cosas, en extremo inútiles y debilitantes), o en un futuro que esperamos con ansias o al que tememos. La única manera de vivir plenamente consiste en aceptar cada minuto como un milagro irrepetible, pues es eso exactamente: un milagro irrepetible.
El momento presente es el creador del mañana y tu felicidad está basada en los presentes de hoy. Así, el arte de vivir consiste en saber captar los placeres a medida que pasan y aprovechar al máximo lo que cada momento da.
Cada día es un nuevo comienzo, otra oportunidad. ¿Para qué desperdiciarla con autocompasión, indolencia y egoísmo?
Saboreemos este nuevo día, disfrutemos del sabor de su libertad. Aspiremos profundamente el aire de la mañana y embriaguémonos con la fragancia de la oportunidad. Pasemos los dedos por la columna vertebral de esas inapreciables 24 horas, y sintamos su vibrante energía; pues, como dice el viejo adagio: una pulgada de oro, no compra una pulgada de tiempo. La vida es ante todo, algo para vivir. La victoria final viene de haber vivido, no de haber logrado. Alguien pudo haber llegado a su logro, pero su vida haber sido un total fracaso. Debemos interesarnos más en vivir que lograr. Al final de nuestros días tenemos que poder mirar atrás sabiendo que hemos vivido. El vivir es lo que debe hacernos felices.
Es que la vida es la materia prima y nosotros los artesanos. Podemos hacer de nuestra existencia una hermosa escultura o degradarla hasta convertirla en un espantajo. De nosotros depende, pues la meta no consiste en conseguir una vida más larga, sino más rica y más feliz. No vale la pena convertirla en un valle de lágrimas.
No podemos postergar nuestra felicidad para mañana, no podemos hipotecar el presente, para comprar el futuro, pues vivimos siempre el presente, nadie lo hace en el futuro. Al final de la novela Siddhartha de Hermann Hesse se da la siguiente conversación: “–¿Has aprendido el secreto del río, que no existe el tiempo ni cosa parecida? ¿Que el río está en todas partes al mismo tiempo… para él existe sólo el presente, sin la sombra del pasado ni la sombra del futuro?”. Siddhartha termina diciendo: “Cuando aprendí eso, revisé mi vida y era también un río, y Siddhartha el niño, Siddhartha el hombre maduro, Siddhartha el anciano, estaban separados sólo por sombras, no por la realidad”.

Carlos Scaglioni Vigil – Director General

1 Comment

  1. revistadenovios (Post author)

    hola!

    Reply

Leave a Comment

Su dirección de correo no se hará público. Los campos requeridos están marcados *